ENTRETENIMIENTO

Excursión fallida

Lo que se presentaba como un pasado dominical perfecto resultó ser un completo desastre, aunque en esta familia tenemos por costumbre reírnos de todo y más todavía si es de la adversidad, así que en el fondo no fue tan malo, volvimos con agujetas en la tripa de tanto reirnos y los hombros un poco quemados por el sol, pero ni una mora oye, qué desastre!

Después de planificar la ruta minuciosamente durante unos 5 minutos, decidimos de común acuerdo ir a pasar el día a Lozoyuela en la sierra norte de Madrid, leímos que había una ruta muy sencilla de unos 10 km sin desniveles exagerados y perfecta para ir con niños o porteando niños a la espalda, además encontramos un montón de testimonios de gente a la que le había encantado la ruta y que habían recogido kilos de moras con las que luego prepararon unas mermeladas riquísimas. Lo nuestro no fue así, para nada.

Dejamos los coches en el pueblo, cerca de un cartel donde empezaban las rutas, elegimos un camino y allá que nos fuimos, con nuestra crema solar, nuestras mochilas térmicas llenas de agua, bocatas, tortilla, manzanas y chocolate. Empezamos a andar por una carretera que no llegaba a ningún sitio o eso parecía ya que por más que anduvimos no encontramos el inicio de la senda o del recorrido marcado, tampoco vimos señales de senderismo,  muy raro todo. El caso es después de andar durante un rato decidimos dar la vuelta y preguntar en el pueblo, entramos en una tienda que tenía de todo, no se porque me sorprendo si en realidad era un ultramarinos de toda la vida, de esos que tanto echo de menos. Pues allí no supieron que decirnos, si hubiéramos preguntado por un ovni su cara hubiera sido la misma, ¿aquí?, ¿en este pueblo? ¿seguro?, no supimos si reírnos o preocuparnos, al final nos indicaron un merendero a la salida del pueblo donde había muchas sombras y era muy bonito, pues allá que nos fuimos, otra vez por la carretera y sin una sombra a la vista. El merendero no era tal, solo había dos mesas de estas cuadradas de jugar al ajedrez, muy surrealista todo, pero eso tampoco nos quitó la sonrisa. Ernesto se lo pasó bomba recogiendo piñas y todo lo que le dió la gana, comiendo con las manos y jugando con las tias.

Por la tarde decidimos cambiar de sitio y fuimos a pasar la tarde en el embalse de Atazar pero ahí tampoco encontramos moras, pero otra vez Ernesto fue el protagonista, me pidió que le quitara la ropa, para meterse al agua, estuvo chapoteando y tirando piedras al agua. Fue tan desastre que ni siquiera tengo fotos para acompañar el post, jeje

La próxima excursión ya tiene fecha y vamos a ir a lo seguro, otra vez al castañar que en otoño está precioso.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s