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Mi experiencia en el parto. 1ª parte.

El ministerio de sanidad y política social estableció en en 2007 la “Estrategia para la atención al parto normal” en la que dice:

“El parto de comienzo espontáneo, que presenta un bajo riesgo al comienzo y que se mantiene como tal hasta el alumbramiento. El niño o niña nace espontáneamente en posición cefálica entre las semanas 37 y 42 completas. Entendemos por mujer sana aquella que; no padece una enfermedad o presenta una complicación del embarazo, tales como parto pretérmino, estados hipertensivos del embarazo, crecimiento intrauterino restrigido, embarazo múltiple, inducción al parto, etc… que hagan recomendable recurrir a cuidados o intervenciones específicas.”

Dicho esto voy a contar mi propia experiencia, un poco por compartirlo con otras futuras mamás y otro tanto para que no se me olvide, ya que han pasado 19 meses y voy teniendo lagunas. Para mi fue un momento tan bonito, tan especial y tan feliz que no tengo malos recuerdos, esto en la mayoría de los casos no es así, desgraciadamente, tengo amigas cuyos partos han sido largos y duros y guardan un muy mal recuerdo. Yo quiero contar mi experiencia para que veais que no siempre es malo, que doler duele, bastante, eso lo sabemos todos, pero que en cuanto tenemos a nuestro bebé en brazos se nos olvida todo, también lo sabemos y esa si que es un verdad como un templo.

Pero vamos al principio, voy a intentar esquematizar todos los pasos que di desde el principio, por supuesto, esto es lo que yo hice y en ningún momento es un manual que haya que seguir al dedillo. Lo que pretendo es desmitificar un momento que da tanto miedo y dar esperanza a esas mamás que como yo en su día sentimos tanto miedo.

Lo primero y más importante para mi fue asistir y tomarme muy en serio las clases de preparación al parto, en más de una ocasión he hablado de mi maravillosa matrona Eva, gracias a ella aprendí casi todo lo que necesitaba saber y sobre todo lo más importante, aprendí a creer en mi misma y creer que era capaz de hacerlo. Los ejercicios de respiración para tener un parto sin dolor aunque parezca una chorrada funcionan, es muy importante que oxigenemos bien cada célula de nuestro cuerpo, esto favorece la dilatación y  reduce mucho el dolor, es importante practicar la relajación y los ejercicios en casa, cuanto más preparadas lleguemos al parto más fácil será todo, saber en todo momento que nos va a pasar proporciona mucha tranquilidad.

Así empezó todo para mi: chanan…!!!

En el segundo trimestre me detectaron Diabetes gestacional, al principio el mundo se me vino encima, estuve super preocupada todo el embarazo pensando que le estaba haciendo daño a mi bebé, que era por mi culpa y un millón de cosas más, tonterías y miedo de primeriza. Estos embarazos están muy controlados porque entre otras muchas cosas los bebés suelen ser muy grandes, el mio lo fue. 4100 gr y 52,5 cm, grandote si señor. A si que llevaba 40 + 4 cuando decidieron inducir el parto. Intentando respetar la cronología y haciendo un esfuerzo enorme por recordar creo que fue algo así:

Ingresamos en la planta de maternidad del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares a las 8 de mañana (yo quería un alcalaíno), lo primero que hicieron fue conectarme a los monitores para comprobar si tenía contracciones, al igual que en días anteriores y con el mismo resultado, ni una. Ernesto no tenía ganas de nacer ese día, él quería el 9 como Cervantes pero no le dejamos. Después de una hora pasamos a la consulta de la ginecóloga que me dio una pésima noticia, había que inducir el parto con el famoso Propex y que el parto seria al dia siguiente y yo que pensaba ilusa de mí que iba a verle la cara a mi pequeño ese mismo día.

A partir de ahí empezaron a pasar las horas más lentas de mi vida, aquello no avanzaba, me recorrí el hospital de arriba abajo sin parar, nos os voy a mentir, tengo recuerdos muy vagos de aquellas horas, mi familia que estaba fuera, otra pareja que estaba igual que nosotros y poco más, lo que sí recuerdo con nitidez es que me dieron de postre flan, un flan!! no me lo podía creer, después de casi nueve meses sin comer azúcar aquello me supo a gloria y supongo que para Ernesto también porque justo a las 6 de la tarde empezaron las contracciones, maravillosas contracciones, por fin! aquello empezaba y ya no había marcha atrás, sentía tanta felicidad, una explosión de júbilo, daba saltos de alegría, bueno lo que me dejaba el dolor. Aquello empezó a ir muy rápido o lo que a mi me parecia muy rápido, porque si lo pienso ahora mi trabajo de parto duró 18 horas, una burrada lo se pero a mi me pareció un boleo. Me subieron a la habitación para que estuviera relajada y cenara tranquilamente, como ya iba doliendo me di una ducha caliente que me vino muy bien, también me dieron una bolsa con agua caliente para los lumbares.

Hacia las 10 de la noche ya había dilatado 5 cm y tenia contracciones muy regulares cada 3 minutos, la cosa ya se estaba poniendo seria, se dolía bastante, ahora no me acuerdo, bueno en realidad al día siguiente no me acordaba pero si que duele y al ser tan seguidas estaba empezando a ser un poco cansado, en ese momento avisamos al control de enfermeras y decidieron que era hora de bajar a la sala de dilatación, en el hospital de Alcalá está muy bien preparado ya en la  misma sala haces todo, además todo el personal nos hizo sentir como en casa, nos trataron con tanto amor que nunca lo olvidaré, quizá por eso tengo tan buen recuerdo de mi parto pese a que fue más intervenido de lo que tenía previsto.

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Hacía las 2 de la mañana me preguntaron si quería ponerme la epidural y no me lo pensé, necesitaba llegar al expulsivo muy fuerte para poder disfrutar de todo el proceso, además quería estar perfecta para darle la bienvenida al mundo a mi pequeño amor. La epidural fue lo peor de todo, tenía más miedo que otra cosa, pero fue algo mágico, durante unas horas no me dolia nada y además tenía un botón en el que me chutaba más si quería. En este momento ya no me podía mover, esto fue una de las peores cosas, sentí que me estaba defraudando ya había perdido el control sobre mi parto, así que me tumbaron en la cama, me rompieron la bolsa, cosa que tampoco que quería y me apagaron la luz para que durmiera un poco, me puse los cascos con el disco nuevo de Ismael Serrano y empecé a imaginar la cara de mi bebé y a contar el número de besos que le iba a dar y cómo le iba a susurrar al oído todo lo que le quería . Pese a todo y al buen recuerdo que tengo de mi parto no fue nada respetuoso ya que una vez puesta la epidural me ayudaron a tumbarme en la cama, me apagaron las luces y me rompieron la bolsa, ahora se que no debieron haberlo hecho pero en ese momento ni me lo plantee. En realidad estaba como en una nube y no podía parar de sonreír.

He decidido dividir este post en dos partes porque puede llegar a ser infinito y aburrido, así que en los próximos días buscaré la inspiración necesaria para terminarlo. Y ya sabes, si te gustó compartelo!!

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