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Día del libro. Recomendaciones

 

Desde que soy mamá llego tarde a casi todo casi siempre. Ya quisiera yo que fuera de otra manera pero debo ser muy torpe o no me se organizar. Si tuviera que llevar a Ernesto a una guardería y yo ir a trabajar a una oficina nos hubieran despedido a los dos hace tiempo.

Si ya me cuesta robarle minutos al día para sentarme a escribir, mientras Ernesto duerme o juega con su papá, imaginense lo que me cuesta concentrarme, una tarea muy dificil y mas para una persona como yo que tiene a veces el cociente intelectual de un primate y me distraigo con 2 de pipas como decía aquel.

Toda esta charla viene a que yo quería tener preparado para ayer un post muy bonito para celebrar el día del libro, que debería ser fiesta nacional para poder dedicarlo a sentarnos muy cómodos, con los pies estirados mientras nos da el solecito en la cara leyendo sin parar. ¡Que manera de enrollarme para decir nada!. El caso es que mi intención era hacer una lista con 5 de mis libros favoritos, los que el algún momento de mi vida me han marcado, me han dejado un huella indeleble en la memoria y en el corazón, libros que recordaré para siempre lo que me hicieron sentir, incluso de algunos recuerdo lo que estaba haciendo o con quien estaba cuando los leí.

No voy a descubrir nada a nadie porque son hiper conocidos todos pero para mi son tan buenos, tan bonitos, tan perfectos, tan emocionantes que cada vez que alguien me pregunta cual es mi libro favorito sin querer estos vienen a mi cabeza aunque mi respuesta automática es que todavía no he leído mi libro favorito y de verdad creo firmemente que es así, que el bueno bueno está por llegar.

Allá vamos:

Lolita. Vladimir Nabokov

Vi muchas veces la pelicula antes de leer el libro, la de Jeremy Irons no la de Kubrick, esa la habré visto 2 o 3 veces nada mas. De Lolita poco se puede decir o todo lo que se me ocurra seguro que ya lo ha dicho alguien, si no lo ha leído, corra, corra a comprarlo, no le va a defraudar, le va a enamorar, a emocionar, le van a sudar las manos, temblar las piernas, se le saltaran las lágrimas, no podrá evitar suspirar y cuando lo termine desearía no haberlo leído nunca para poder leerlo otra vez. Y así empieza esta obra maestra:

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: La punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente. Lo por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita

 

Cien años de soledad. Gabriel García Márquez

Realismo mágico, la familia Buendía, Macondo, muchos Aurelianos y muchos Arcadios. Amaranta, las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, Pilar Ternera y su capacidad para hacer reproducirse los animales, Melquiades, Úrsula Iguarán, el profesor de piano que era un soso y siempre olvido su nombre, las locuras de José Arcadio, Remedios La Bella, las calles embarradas, el época en la que estuvo un montón de años lloviendo y todo se cubrió de moho, las monedas de oro enterradas, el taller de alquimia, las marcas de ceniza, la compañía bananera , el miedo a que nazcan niños con cola y la soledad, la terrible y temida la soledad, la eterna soledad, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Mi padre me obligó a leerlo cuando tenía 13 años y nunca tendré palabras para agradecérselo, creo que fue la primera vez que se me hizo de madrugada sin poder parar de leer y descubrí uno de los vicios que más placer me produce, amanecer leyendo. Este empieza así, pero creo que todo el mundo lo sabe:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

 

La Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami

Y aquí comenzó una maravillosa historia de amor entre este japonés al que amo y yo. Me llamo la atención el título y sin pensar lo compré. Cuando me quise dar cuenta estaba sumergida en un mundo desconocido para mi, sientes miedo, frio, vacio todo al mismo tiempo. Durante todo la lectura tienes una sensación rara en el estómago pero a la vez no puedes parar, necesitas saber hasta dónde nos va a llevar. No lo puedo catalogar en un género porque no sabría ni cómo hacerlo, fue una experiencia única, tanto que a veces lo recuerdo y no puedo evitar sonreir. No les voy a contar nada, pero si no leen no van a poder evitar comer caramelos de limón sin parar. El principio de este no es tan espectacular y seguramente no llama la atención pero después de 900 páginas merece la pena y mucho, ahí va:

Cuando sonó el teléfono, estaba en la cocina con una olla de espaguetis al

fuego. Iba silbando la obertura de La gazza ladra, de Rossini, al compás de la radio, una

emisión en FM. Una música idónea para cocer la pasta.

Al oír el teléfono, tuve la tentación de ignorar. Los espaguetis ya estaban casi

listos y, además, en aquel preciso instante, Claudio Abbado conducía la orquesta

filarmónica de Londres hacia el clímax musical. Sin embargo, qué remedio, bajé el gas,

fui a la sala de estar y colgué el auricular. Pensé que podía tratarse de algún conocido

que me llamaba para hablarme de un trabajo.

 

Príncipes de Maine. Reyes de Nueva Inglaterra. John Irving

Conocí a John Irving gracias a un amigo que es un genio al que admiro no solo por su talento sino porque es una de las mejores personas que conozco, es una mezcla entre Cansado y Juan Luis Cano, pero en guapo. El caso es que este almeriense al que adoro un día me habló de John Irving y me prometió que me iba a enamorar y mucho y asi fue. Desde entonces soy una fan incondicional, no he leído todos sus libros porque no es muy prolífico y los voy leyendo despacito, de hecho este año ha sacado libro y ya está en mi lista de deseos para el día de la madre, cruzaré los dedos.

De entre todos los que he leído este es mi favorito, peleando a muerte con Una mujer dificil que también lo adoro y con el que llore como una magdalena.

He elegido este por varias razones, la primera porque con él se hizo una preciosa pelicula llamada Las normas de la casa de la sidra  en la que Michael Caine es un médico abortista que trabaja en un orfanato y todos las noches después de leerle a los niños les dice esta frase al apagar la luz: “Buenas noches Príncipes de Maine, Reyes de Nueva Inglaterra”. El libro es maravilloso, es un viaje de emociones y de sorpresas. El universo Irving en estado puro. De esta no tengo el principio, lo siento, tendrán que leerlo.

Los detectives salvajes. Roberto Bolaño

Este también es una aportación del almeriense, te debo tanto MAG. Lo mejor de haber leído este libro es haber descubierto a Bolaño y a todo lo que le rodea. La lástima es que nos dejara tan pronto y con tanto que contar.

Mientras escribo este post me doy cuenta de que lo que más recuerdo es de lo que sentí al leerlo, fue felicidad, euforia, mezcal, viscerrealistas, Arturo Belano y Ulises Lima, los desiertos de Sonora y méxico.

Pero nada más, me siento un poco triste por haberlo olvidado, así que tengo que leerlo otra vez. Aprovechen para leerlo tambien y asi lo comentamos. Mientras tanto les dejo con unos fragmentos esenciales.

Miré a ambos lados de la cama mientras las piernas de María se anudaban y desanudaban sobre mi espalda (hubiera querido seguir así hasta morirme). A lo lejos discerní la sombra de la cama de Angélica y la curva de la caderas de Angélica, como una isla contemplada desde otra isla. (p 64)

Hoy no pasó nada. Y si pasó algo es mejor callarlo, pues no lo entendí. (p 117)

Todo el realismo visceral era una carta de amor, el pavoneo demencial de un pájaro idiota a la luz de la luna, algo bastante vulgar y sin importancia. (p 149)

Poco a poco, sin embargo, fue distinguiendo los ruidos, los cuerpos. Una tarde me reconoció. Angélica, dijo, y sonrió. Nunca había visto una sonrisa tan horrible,. tan patética, tan desfigurada. Me puse a llorar. Pero él no se dio cuenta que yo estaba llorando y siguió sonriendo. (p 281)

 

 

En el tintero me dejo a Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Festín de Cuervos, El Principito, La Catedral del Mar, La sombra del viento, El Ocho, Rayuela, La isla de Alice (que es mi último gran amor) y seguramente muchos muchos más, pero este post ya se me ha ido de las manos, la mayoría de ustedes habrá dejado de leer hace media hora, pero si has seguido leyendo hasta aquí es porque te he gustado y a lo mejor te he sacado una sonrisa, pues venga haz sonreir a alguien mas y dale a compartir.

Feliz día del libro. Con ya 2 días de retraso.

 

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