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Reflexiones mañaneras

Ayer fue un día horrible.

Durante toda la mañana esta casa fue un campo de batalla, hubo rabietas, llantos, gritos, enfados, más llantos. Todo empezó porque mi pequeña criatura no durmió bien, yo pensé que sí,  que era la hora de levantarnos, pero para él  no era suficiente.

Lo único que quiso durante toda la mañana es que estuviéramos sentados agarrado al pecho y sin movernos, no quería ni que le tocara, le molestaba cualquier caricia, me apartaba la mano, me miraba mal pero no soltaba el pecho. Ese ni contigo ni sin ti.

Preparar el desayuno para los dos fue toda una odisea, me he sacado un máster en malabarismos, calentar la leche, hacer las tostadas y cortar la fruta con una sola mano y con un bebé agitándose en brazos es casi de nivel superhéroe. Estaba tan enfadado que obviamente no quiso comer nada.

Como pasamos una mañana tan complicada no nos dio tiempo de bajar al parque, así que decidí hacer actividades en casa para distraerle, hicimos el famoso frasco de la calma, que por cierto quedó fatal, además Ernesto no le hizo ni caso, lo miró e hizo una pedorreta.

Ayer fue un dia horrible.

No conseguí distraerle con nada, ni con cuentos, ni con canciones, no le quería poner la tele porque me da la sensación de que le pone más nervioso. Y más llantos, sin motivo o yo creo que sin motivos, me siento una madre horrible por no entenderlo, por no saber qué le pasa y lo que es peor, por no saber arreglarlo. Se muy bien porque lo he leido, que las rabietas son irracionales, que no hay un detonante, que es su manera de expresarse, de canalizar su frustración, que le sirve para desahogarse y que él lo pasa mucho peor que yo. He aprendido a tratarlas con respeto, a ponerme a su altura para mirarle a los ojos, a hablarle bajito y a contenerle para que no se haga daño, toda la teoría la conozco, pero es tan difícil, cuando se juntan unas con otras, cuando no para de llorar, no quiere comer, no quiere sentarse, no quiere ponerse el babero, ya no sabia que hacer, me sentí enfadada conmigo misma por no poder hacer más, frustrada, con la sensación de que esto de ser madre me queda grande. Me sentí fatal.

Al final conseguí convencerle para irnos a la cama, le abrace, le canté sus canciones favoritas, le acaricie el pelo, se agarró al pecho, empezó a mamar y poco a poco fue cerrando los ojos hasta que por fin se quedó dormido, durante 3 horas, lo necesitaba, pero necesitaba dormir abrazado a mi. Fue algo milagroso en realidad, al despertar era otro bebé, era otra vez mi bebé, cariñoso, mimosos, divertido, el que se ríe a carcajadas solo con mirarle, se sentó a cenar tan contento, nos bañamos, jugamos en su habitación, con el arco iris Waldorf, todo entre risas y besos, nos fuimos a la cama y volvimos a cantar nuestras nanas, a jugar con las sombras que es nuestro nuevo juego favorito y sin darnos cuenta se quedó dormido otra vez.

Ayer fue un dia horrible.

 

 

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2 comentarios sobre “Reflexiones mañaneras

  1. Te entiendo muy bien. Para mi es algo complicado, he decidido no llevarle a guardería y “comparto custodia” con la abuela materna porque trabajo por las mañanas desde la oficina en casa de mi padre y por la tarde voy a clase. Tres mañanas las pasa conmigo y mi padre, con sus juguetes mientras trabajo, acaba más tiempo sobre mi y jugando encima de mi mientras trabajo, que en otro sitio. Hoy ha sido una mañana agotadora, tiene un día tontorrón, ha empezado a llorar sin motivo aparente y no quería nada, ni algo de comer, ni dormir, ni jugar, ni ver dibus, ni nada! Se ha calmado cuando su abuelo ha decidido llevarle de paseo en el cochecito, se ha sentado tan feliz y ha vuelto dormidísimo.

    Javier con 19 meses está en un momento de cambios, no arranca a hablar pero lo intenta y se frusta cuando no le entiendes. De repente se le mete algo en la cabeza y como le lleves la contraria saca el carácter y te monta el pollo… Yo lo llevo más o menos, tengo muucha paciencia, pero hay noches que llego tan agotada que no tengo ni ánimo de dormirle yo.

    A ver como vamos llevando ésta época de cambios…Crecen tan rápido… 😦

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    1. Nosotros tenemos días muy buenos y otros muy regulares, y me pasa lo mismo que a ti, me habla y como muchas veces no entiendo lo que dice se enfada, me gruñe y ya la tenemos montada y por mas paciencia que intento tener no dejan de asaltarme las dudas de si lo estaré haciendo bien o mal. Supongo que cada etapa tiene sus dificultades y sus facilidades, tendremos que seguir creciendo. Muchas gracias por leerme, siempre eres bienvenida en la posada.

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